Parroquia de Santa Mónica: el Santuario madrileño de la oración de las madres

La vida parroquial, en el barrio de Salamanca, ha vuelto a la normalidad después de la pandemia

José Francisco Serrano Oceja – MADRID:23/10/2021

«Yo no me imagino un cielo para mí si falta alguno de mis hijos». «Repita, por favor, la frase», le pedí al P. Ismael Ojeda, prior de la comunidad de religiosos Agustinos Recoletos y párroco de Santa Mónica. Y el P. Ismael, un ‘joven’ con más de treinta años de servicio misionero (en Perú, Venezuela y Argentina), que fue nombrado hace algo más de un año párroco y tiene tanta ilusión y ganas como si fuera su primer destino, me repitió de nuevo la frase sin pestañear.

Aunque parezca que originariamente salió de los labios de Santa Mónica, aunque recoja perfectamente el espíritu de aquel maternal empeño que hizo derramar tantas lágrimas a la madre de San Agustín, esa frase la pronunció una feligresa de la parroquia de Santa Mónica. He aquí el Santuario de la oración de las madres cristianas por la fe de sus hijos.

Estamos en el Barrio Salamanca, calle del Príncipe de Vergara, 87. Una zona del barrio de mayoritarias personas mayores, en una parroquia que ha sido, desde hace mucho tiempo, un centro histórico del carisma de los Agustinos Recoletos, la rama de los Agustinos que nació a principios de diciembre de 1588, en el capítulo de Toledo, como fruto de esa reforma que quería volver a los ideales primitivos de la orden. Fray Luis de León, Felipe II, esa Iglesia en España de la que Benedicto XVI había dicho que instauró otra forma de entender la modernidad, eso sí, católica.

De 1914 a 1930 fue Curia General de los Agustinos Recoletos. Posteriormente se trasladó a Brasil, aunque en el período de 1961-2004 volvió a ser el centro administrativo de esa Orden Religiosa.

El diseño de la construcción del templo comenzó en 1945 y se finalizó en 1965 siguiendo los planos del arquitecto José Manuel González-Valcárcel. Un modelo clásico de arquitectura, con un exterior sencillo, una única nave con seis tramos y sobre el crucero una cúpula en cuyo anillo se lee la representativa afirmación de San Agustín: «Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».

Grandes vidrieras emplomadas con escenas de la vida del santo de Tagaste, realizadas por la casa Maumejean. Y también las pinturas, hoy esperando una reforma que recupere los colores originarios, realizadas por Talavera. Organización escultórica sencilla con imágenes de santos propios del carisma agustino, de entre los que hay que destacar a san Ezequiel Moreno, obispo santo canonizado en América por san Juan Pablo II y patrono de las personas con cáncer.

De hecho, durante los días 19 de cada mes se celebra una misa de oración por las personas con cáncer, que tiene aquí su santo intercesor, dado que san Ezequiel murió de esa enfermedad.

La vida parroquial ha vuelto a la normalidad después de la pandemia. Además, se encuentra en un período de ilusionada esperanza gracias a la reestructuración que se ha producido en la Orden de los Agustinos Recoletos con la reunificación de las Provincias y el camino sinodal iniciado, también en la parroquia. Por cierto, éste es el primer párroco que me encuentro que me habla del camino sinodal.

Ahora, con el P. Ismael Ojeda al frente, en una comunidad de siete religiosos, con uno joven, menor de setenta años, que desarrolla también las labores de administrador, en consonancia con el carisma de los Agustinos se ha retomado la intensa labor apostólica de acompañamiento de las personas mayores, de atención sacramental, –un dato clave de esta iglesia, las misas y confesiones–, de cuidado de la liturgia, de animación de las celebraciones con un magnífico coro, de animación del grupo de personas mayores y de fortalecimiento de la vida espiritual a través de la devoción a Santa Mónica.

La cadena de oración de las Asociación de Madres Cristianas Santa Mónica juega un papel clave. Por cierto, oración de las madres cuyo texto es una delicia.

Un dato significativo de esta parroquia es el trabajo de Cáritas, que coordina Antonio Ortiz. Más de cincuenta kilos de alimentos que se entregan mensualmente a medio centenar de familias. Alimentos que proceden de las ayudas europeas y del Banco de Alimentos. Una caridad que está abierta a la colaboración de las parroquias del arciprestazgo.

Como dice el P. Ismael Ojeda, con sencillez y bajo la sombra de San Agustín y de Santa Mónica, la parroquia comienza un nuevo tiempo, un nuevo ahora.

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